Superposición del sitio

Anécdota: El regreso más épico de la era de las 500, en tierras brasileñas

El resurgimiento de Mick Doohan, leyenda de MotoGP, es el protagonista de nuestra anécdota del GP de Brasil de 1992

Con el regreso del Mundial de Motociclismo a Brasil desde el año 2004, hoy recordamos uno de los regresos a la competición más memorables que se recuerdan.

El mundial de MotoGP vuelve a las andadas, y lo hace pisando un país al que no se volvía desde hace 22 años: Brasil. Y aunque esta vez lo hace en un trazado diferente, este país cuenta con una de las historias de regreso más espectaculares, de la mano de una de las mayores leyendas del deporte: Mick Doohan, en el GP de Brasil de 1992.

Sufrir una grave lesión en el peor momento

El mundial 1992 tenía puesto el nombre de Doohan mirases donde mirases, después de 3 años en la competición de la mano de Honda, y con la temporada anterior siendo el subcampeón detrás de Wayne Rainey, ese año sería el turno para su primer mundial, a sus 27 años.

Y lo llevaba a paso férreo, con las cuatro primeras citas a su nombre, a las que se sumaría otro primer puesto, dos segundos, seis poles y seis vueltas rápidas, todo en las primeras 7 carreras, a falta de seis.

Pero con la llegada de la cita en “La Catedral”, el TT de Assen se convertiría en una verdadera carnicería, de la que salieron lesionados Eddie Lawson, Wayne Gardner, Kevin Schwantz y el que peor parte se llevaría, Doohan. En este momento, tenía 53 puntos de margen, cuando en los entrenamientos del sábado pisaría una mancha de aceite de otro piloto, haciendo que su moto patinase y se revolcara por el asfalto y la grava. Cuando paró, la realidad era clara: fractura distal con desplazamiento en la tibia de la pierna derecha.

El calvario del doctor holandés

Doohan decidiría que se le operase la misma tarde para iniciar cuanto antes la recuperación, una decisión que se convertiría no solo en su pesadilla, sino que también en la de Schwantz.

En el caso del australiano, lo que era una operación sencilla fue una escabechina. El médico utilizó placas y tornillos para fijar la fractura, en vez de un clavo, y en vez de proporcionar anestesia general, le darían la epidural. El propio Doohan contó que sentía toda la operación, y pidió que le durmieran.

Pero al despertar se encontraría con algo peor que no poder volver rápido a la competición: no sentía los dedos de los pies. Eso le llevaría a una segunda operación aun más invasiva: “Me abrieron desde la parte de atrás de la rodilla hasta el tobillo”. Pero tampoco mejoró mucho.

Fuente: MotoGP en X

La pierna se le hinchó 10 centímetros, y empezaba a oler a carne podrida, tanto, que al cambiarle los vendajes, se fueron con él trozos de carne. Y como remate: el médico holandés quería amputarle la pierna, como única opción para salvarle la vida.

La esperanza

En este momento entraría el salvador de su carrera: el doctor Claudio Costa, que llevaba ejerciendo en el mundial durante más de 30 años, al fletar un avión privado medicalizado para sacar de Holanda a Doohan y Schwantz. La situación se había vuelto tan límite que la falta de irrigación sanguínea hacía que los órganos internos de Doohan estuvieran al borde del colapso.

Pasaría horas metido en la cámara hiperbárica para mejorar el nivel de oxígeno en sangre, pero la pierna solo se ennegrecía cada vez más. Así, el doctor Costa tomó una decisión radical: coser ambas piernas juntas, para que le llegase riego sanguíneo. Y funcionó, la pierna empezó a mejorar, los huesos se soldaron, las heridas cicatrizaron y tras 8 semanas de horror, Doohan volvería.

El retorno más épico, y el final más doloroso

El 23 de agosto de 1992, casi dos meses después, Doohan estaba en la parrilla del circuito de Interlagos para el GP de Brasil. Su ventaja se había reducido a 22 puntos, a falta de dos citas, pero ni estaba, ni de lejos, listo para correr. Para un piloto que usaba mucho el freno trasero, la falta de sensibilidad de rodilla abajo se lo ponía imposible. Y lo que lo ponía más cuesta arriba, era que pese a su valentía no se vio recompensada, al quedar fuera del top 10 que puntuaba en aquel año.

Pese a todo esto, no tuvo resultado, y perdería el mundial contra Rainey por cuatro puntos, en una carrera en Sudáfrica en la que previamente le tendrían que extraer más de un litro de pus de aquella maltrecha pierna. La temporada siguiente, conseguiría encontrar un modo para colocar un botón y seguir utilizando el freno trasero sin usar esa pierna, y curiosamente, el piloto estadounidense quedaría tetrapléjico en el año de defensa del título. Porque hasta no hace tanto, esto era el pan de cada día del mundial.

Pero esto, como el propio Doohan, es historia. Ganaría los mundiales de 1994, 1995, 1996, 1997, 1998 consecutivamente, y se retiraría tras una caísa durante el Gran Premio de España en Jerez, que volvería a golpear a esa pierna, y colgaría el casco.

¿Qué hubiera sido sin el doctor holandés? Nunca lo sabremos. Pero como dijo el propio Doohan: “Si hubiese sido campeón, probablemente habría tirado la toalla y lo hubiese dejado” perdiéndonos así una de las mayores leyendas que ha dado el mundial de las 2 ruedas.

Fuente: MotoGP en X (fuente portada: Honda HRC Castrol en X)
Web |  + posts
es_ESSpanish